Actualmente, para la clasificación de los instrumentos musicales, se tiene en cuenta la propuesta de los musicólogos alemanes Hornbostel y Sachs, que establecieron las siguientes categorías: membranófonos, aerófonos, idiófonos y cordófonos.
El motivo de la clasificación instrumental es la materia vibrante del instrumento.
Posteriormente, con el uso de los instrumentos en los que las vibraciones son modificadas por la electricidad, se creó una quinta categoría, a la que se denominó “electrófonos”.
Aerófonos: son los instrumentos de aire.
Membranófonos: son instrumentos en los cuales el sonido es producido por una membrana extendida sobre una abertura.
Idiófonos: son todos los instrumentos hechos de materiales naturalmente sonoros que no necesitan de tensión adicional.
Cordófonos: son instrumentos de cuerdas que pueden ser golpeadas, tañidas directa o indirectamente, frotadas o accionadas por el viento.
Electrófonos: Son aquellos instrumentos cuyo método de producción sonora es puramente eléctrica.
Instrumentos aborígenes del Noreste Argentino
Instrumentos idiófonos
Maraca
Se construye con el fruto seco del totumo (especie de calabaza) al que se le introducen semillas secas o piedritas, que son las que vibran al sacudirse contra las paredes de la calabaza.
Para que las semillas o piedras no se amontonen, se colocan largas espinas en el interior de la calabaza.
La maraca se utiliza en conjunto con otros instrumentos, es decir que es un instrumento acompañante.
Antes de la conquista la utilizaron las tribus diaguitas. En la actualidad, es usada por los aborígenes del Chaco y Formosa, y algunas tribus araucanas de Chile.
Sonajero de uñas
Este instrumento se construye con uñas de animales (generalmente del guasuncho, que es parecido al ciervo) o también con cáscaras u otros objetos, unidos en forma de tiras, racimos o hileras, que al sacudirse producen sonido. Estas tiras generalmente se atan en el extremo de una caña o madera y es un instrumento sólo ejecutado por mujeres. También se lo colgaban los hombres danzarines de las muñecas, o a manera de cinturón, o en los tobillos.
Es utilizado por los aborígenes del Chaco y Formosa.
Instrumentos aerófonos
Sereré
Es un silbato que se construye con una madera de 13 centímetros de largo, 3 de ancho 1y 1/2 de alto. Quien lo ejecuta sopla, apoyando su labio inferior en el filo posterior del agujero que hace de embocadura, mientras que con el pulgar izquierdo tapa o destapa el orificio inferior del canal de aire.
Produce sólo dos sonidos: cuando se tapa el orificio inferior del canal de aire, el sonido es más grave.
Lo utilizan los aborígenes del Chaco y Formosa para dar señales durante las cacerías.
Naseré
Es un silbato formado por un disco de madera achatado. Contiene un agujero por donde entra el soplo y dos canales de aire laterales. Produce un sonido agudo y penetrante y, como el sereré, es utilizado por los indígenas del Chaco y Formosa para dar señales durante las cacerías.
Instrumentos cordófonos
Violín chaqueño
El cuerpo de este instrumento es redondo, hecho con tronco de palmera, que es ahuecado como caja de resonancia y cubierto de una piel dura de cualquier animal, e incluso de latón.
El arco está formado por una rama o costilla, arqueada por la tensión de una cuerda, la cual es humedecida con saliva antes de ser ejecutada.
Instrumentos aborígenes del Noroeste Argentino
Instrumentos aerófonos

Quena.
Es el más difundido de los instrumentos aerófonos. Se construye con caña, hueso, madera u otros materiales. Tiene una embocadura por donde se impulsa el aire para hacerla sonar, y agujeros reguladores. Su largo es generalmente de 50 centímetros.
Su sonido es triste y melancólico, ejecutándose especialmente melodías de tipo pentatónico. Se la utiliza junto con el tambor para acompañar bailecitos, carnavalitos y huainos. También, acompañada por cajas, se toca en las vidalas.
Siku
Siku es el nombre aymará de la flauta de pan. Recibe también el nombre de antara (quichua).
Está formado por dos hileras de tubos de longitud decreciente, cerrados en su base; la primera es de doble tamaño que la segunda. Los tubos están ligados unos a otros a través de ataduras de hilo. Tradicionalmente una hilera cuenta con siete tubos y la otra con seis; sin embargo se pueden encontrar variantes de quince y catorce, trece y doce o de once y diez tubos respectivamente.


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada